Jesús es Jehová Por Sonny Hernandez

Para entender la ontología divina o al Único Dios Verdadero, uno puede revisar un texto a menudo descuidado, comúnmente conocido como idem per idem, porque subraya al SEÑOR como el Ser que “Es” o “YO SOY EL QUE SOY” en Éxodo 3:14 [LXX: egō eimi + ὁ ōn; Heb. hayah asher hayah].
Debido a que el autor usó Hayah [verbo hebreo semejante al griego Eimi, y conjugado como un imperfecto de primera persona] + el participio articulado ὁ ōn, uno puede ver fácilmente por qué muchos exegetas adoptan la traducción “YO EXISTO COMO YO EXISTO” y, de ese modo, reconocen que este texto denota la autoexistencia, eternidad, soberanía e inmutabilidad de Dios.
Conocer este texto del Antiguo Testamento (AT) [Éxodo 3:14] es crítico porque esta misma construcción sintáctica hebrea [“YO SOY EL QUE SOY”] apunta a Cristo en el Nuevo Testamento griego (NTG). Por ejemplo, mientras la LXX incluye el verbo egō eimi + la construcción participial ὁ ōn [“YO EXISTO COMO YO EXISTO”], Cristo dijo: “Antes que Abraham fuese [raíz aorista ginomai; lit., tuviera un comienzo, o llegara a existir], yo soy [egō eimi; lit., el Eterno ‘Ser’]” en Juan 8:58 (énfasis en negrita añadido). La Palabra de Dios también se refiere a Él como “…el unigénito Hijo, que es [ὁ ōn; es decir, Existiendo Eternamente] en el seno del Padre, él [el Hijo] le ha dado a conocer [al Padre]” (Juan 1:18, énfasis en negrita añadido). Con respecto a Juan 8:58, algunos eruditos piensan que la declaración egō eimi apunta a la declaración ani hu, como se ve en Deuteronomio 32:39 [“Yo, yo soy”], y no a Éxodo 3:14. Sin embargo, en Deuteronomio 32:39, la proclamación “Yo, yo soy” revela dos pronombres. En contraste, la declaración egō eimi en Juan 8:58 es un verbo, al igual que el verbo eimi en Éxodo 3:14. Claramente, Juan 8:58 es una referencia cruzada a Deuteronomio 32:39. No obstante, Juan 8:58 finalmente apunta a Éxodo 3:14. En resumen, egō eimi en Juan 8:58 denota el ser continuo de Cristo, y resalta Su eternidad, inmutabilidad, autoexistencia, consustancialidad e impecabilidad.
Por último, el uso que hace Juan del artículo ὁ + el verbo en tiempo presente ōn (“que es”) denota la existencia intemporal del Hijo. Se esté de acuerdo o no, esta construcción gramatical demuestra tres verdades del evangelio: (1) La Filiación Eterna de Cristo. (2) El Padre y el Hijo son Personas distintas. (3) Y el Padre y el Hijo están indisolublemente unidos en Un Ser Divino. Por lo tanto, Jesús es Jehová.



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